Dim lights    En el año 1895, se organizó en nuestra ciudad de Goya una comisión de damas, que más tarde se cons­tituiría en sociedad, con el propósito de fundar un Colegio Católico para mujeres. La iniciativa correspondió a la Srta. Encarnación Aguirre Silva. Voluntariamente ofreció su colaboración y su expe­riencia el entonces Cura Párroco de la ciudad, Padre Secundino Rodríguez.

Inicialmente la comisión se planteó los objetivos más inmediatos: la recolección de fondos para la concreción de la fundación, la búsqueda de personal docente y de administración idóneo para llevar a cabo la tarea (se pensó que lo más adecuado seria confiarla a Hermanas de alguna congregación religiosa) y la del lugar donde se instalaría el Colegio.

En la primer asamblea surgió la Comisión Directi­va, que quedó constituida así:

Presidente: Melchora López de Díaz Colodrero

Auxiliar: Margarita M. de Aguirre

Secretarla: María Díaz Colodrero

Tesorera: Javlera Díaz Colodrero y Rubio

Pro-Tesorera: Angeles PerIchón de Leconte

Conséjales: Rosa Balbuena

Magdalena Vargas

Ladislada García

Javiera G. de Negrl

Vocales y Asociadas: más de 70 personas. También se constituyó una comisión de caballeros cu­yos miembros más destacados fueron: Secundino Rodríguez, Juan Aguirre Silva, P. Celestino López, Rafa el Colodrero, Francisco López, Nicolás Vargas, Luis Cartón, Luis Rolón, Armando Colódrero y Luis María Colodrero.

FUNDACIÓN

Para concretar la recolección de fondos se reali­zó, en primera instancia, una donación voluntaria, que ascendió a la suma de $3.000 (equivalente a 6.750 pesetas en ese momento) y luego los socios cooperaron con cuotas mensuales para acrecentar esa suma.

En una segunda asamblea se decidió delegar a la Sra. Presidenta para que realizase gestiones a fin de conseguir las religiosas, en distintas congregaciones en Buenos Aires. Melchora López de Colodrero realizó el viaje, pero ninguna de las casas visitadas contaba con personal suficiente para enviar a Goya.

Don Secundino Rodríguez, quien realizaba fre­cuentes viajes a la ciudad de Santa Fe para adquirir ornamentos para ¡a iglesia, encontró la solución al pro­blema a través de Don Juan Porta, catalán residente con su familia en esa ciudad desde el año ¡885, dedicado a la venta de objetos religiosos, poseedor de una librería en la calle San Jerónimo-esquina Buenos Aires-, y católico comprometido. Mientras compartían la mesa familiar, el Padre Rodríguez confió al Sr. Porta una de sus mayores preocupaciones: la falta de personal para fundar un Colegio católico en Goya. El Sr. Porta se interesó personalmente, tanto es asique él mismo ofreció viajar a España, conseguir las religiosas necesarias y, a su regreso, traerlas a nuestro país. La comisión le entregó $3.000 y prometió sufragar cualquier otro gasto que pudiera ocasionar este viaje.

 

ORGANIZACIÓN

Juan Porta partió del puerto de Buenos Aires rumbo a Es­paña en enero de 1896, en el vapor "Espagne". Una vez allí se dirigió a la Superiora Ge­neral de la Hermanas Teresas de Tortosa, fundadas por el Beato Enrique de Ossó, pero la Madre no podía hacerse cargo de la fundación en Amé­rica por falta de personal. Desilusionado decidió, antes de regresar a la Argentina,

visitar a la Superiora de la Casa Colegio del Corazón de Jesús, Rosa Plana Torroja (Rosa de Jesús), una sobrina suya. Ella le aconsejó dirigirse a la Madre General Teresa Font (Teresa de la Asunción), quien autorizó esta primera fundación en la Argentina, también primera en el continente americano, de Hermanas Carmelitas Descalzas de la Tercera Orden de la Bienaventu­rada Virgen Nuestra del Carmen, previa consulta con el Director de la Casa Madre, Rev. Dr. Antonio Balcells, Canónigo Magistral. Ambos convinieron que viajarían las siguientes religiosas:

Superiora: Rosa de Jesús, Plana Torroja Hermanas : Magdalena de San Juan Bautista, Soler Cucala Mercedes de la Trinidad, Parra Vallvé.

Concepción del Espíritu Santo, Villar Lacera Antolina del Pilar, Fuster Lueza Emilia de Santa Teresa, Cantero Llauradó

Esta última reemplazó a la Hna. Magdalena de Santa Teresa, quien tuvo una Indisposi­ción cuando debía viajar. El 13 de abril del mismo año se encontraron reunidas en la Casa Madre de Tarragona todas las Hermanas designadas. Después de tres días en observación y silencio se les comunico su destino. Partieron del puerto de Barcelona, rumbo al puerto de Buenos Aires, el 21 de abril de 1886. "Por la premura del tiempo - escribe la Hna. Antolina- no nos fue posible dar un adiós a nuestras fami­lias".

El vapor en el que se trasladaron era fran­cés, ya que España estaba en guerra con Cuba y se carecía de suficientes buques españoles. Tanto la lengua como las cos­tumbres les resultaban extrañas y les causó pena el comprobar, según relato de la Hna. Antolina, el hecho de que en el buque no hubiese» "ninguna distinción religiosa”. Esto no impidió que se dirigieran al Capitán y le solicitaran autorización para improvisar un pequeño altar y dar principio al mes de María, en público y a bordo. "De día en día aumentaba el fervor", escribe la Hna. Antolina, lo que demuestra el éxito logrado en las celebraciones realizada;. El 12 de mayo de 1896, a las 6 de la tarde, llegaron al puerto de Buenos Aires. Fueron recibidos por el Padre Secundino Rodríguez*, Rafael Díaz Colodrero y su esposa, Angelita.

Díaz Colodrero de Díaz Colodrero, a quienes acompañaban las señoritas Angelina Díaz Colodrero y Javiera Amalia Díaz Colodrero. Se hospedaron en la Casa de las Hermanas del Divino Salvador por dos días. Antes de continuar viaje a Goya, recorrieron la ciudad capital del país, la que les causó una Impresión favorable. Salieron de Buenos Aires el 14 de mayo, a las 9 de la noche. Llegaron a las 8 de la mañana a Rosario y, a Santa Fe, a las 11 del día siguiente. La familia del señor Juan Porta, junto al clero de la Catedral y de otras parroquias, como así también una comitiva de lo más distinguido, las esperaban con ansiedad en la estación de ferrocarriles. Eran las primeras religiosas español las I legadas a esa parte de nuestro país. Las campanas de la Catedral, que Mor señor Gelavert ordenó tocaran durante una hora, anunciaron su arribo. Se celebró un Te Deum en la Catedral. Fueron recibidas en la Casa de las Hermanas de Nuestra Señora del Huerto, donde residieron por espacio de cuatro días.

Díaz Colodrero de Díaz Colodrero, a quienes acompañaban las señoritas Ángelina Díaz Colodrero y Javiera Amalia Díaz Colodrero. Se hospedaron en la Casa de las Hermanas del Divino Salvador por dos días. Antes de continuar viaje a Goya, recorrieron la ciudad capital del país, la que les causó una impresión favorable. Salieron de Buenos Aires el 14 de mayo, a las 9 de la noche. Llegaron a las 8 de la mañana a Rosarlo y, a Santa Fe, a las 11 del día siguiente. La familia del señor Juan Porta, junto al clero de la Catedral y de otras parroquias, como así también una comitiva de lo más distinguido, las esperaban con ansiedad en la estación de ferrocarriles. Eran las primeras religiosas español las I legadas a esa parte de nuestro país. Las campanas de la Catedral, que Monseñor Gelavert ordenó tocaran durante una hora, anunciaron su arribo. Se celebró un Te Deum en la Catedral. Fueron recibidas en la Casa de las Hermanas de Nuestra Señora del Huerto, donde residieron por espacio de cuatro días.

 LAS CARMELITAS EN GOYA

Llegaron al Puerto de Goya el día 20 de mayo de 1896, a las 2 de la tarde, siendo recibidas con una calidez que superaba ¡as anteriores, con repique de campanas, bombas de estruendo y música ejecutada por una banda.

De allí se trasladaron a la Iglesia Parroquial (actual Catedral)donde se cantó un Te Deum, y después se dirigieron al Colegio, en el que las esperaban los miembros de la Comisión. La Hna. Antolina relata: "Era este el día 20 de mayo de 1896, y fue para nosotras de grato e imperecederos recuerdos, que nuestra memoria será fiel a ellos, no los olvidaremos jamás". Más adelante, refiriéndose a la Casa Colegio que les fuera preparada escribe: "La situación de la Casa Colegio era inmejorable, frente a ¡a plaza principal y frente a la Iglesia Parroquial [...] La Comisión abonaba por alquiler de esa finca la suma de $90 ".

Tres días después el Santísimo ya había sido instalado en la Capilla pública y el 1- de julio se daba inicio a las clases. Las alumnas, cuyas edades oscilaban entre los siete y dieciséis años, fueron divididas desde el primero hasta el sexto grado. Cuando finalizó el curso se tomaron exámenes públicos, participando en las mesas examinadores el Padre Rodríguez y los doctores Juan Aguirre Silva, Francisco Albores, Rafael de Colodrero, Amado Aguirre y Evaristo López entre otros. Terminados los exámenes se expusieron las manualidades hechas por las alumnas y se realizó una fiesta escolar a la que asistió una concurrencia de aproximadamente 500 personas. Finalizaba asi el primer año escolar del Colegio "Santa Teresa de Jesús".

El año 1897 fue un año de dificultades para este pequeño grupo de religiosas. Hubo una mayor matriculación la que, sumada a la necesidad de respetar la legislación educativa vigente en el país que determinaba la distribución en grados, y al escaso número de educadoras hacía aún más difícil la tarea emprendida. A mediados de julio una epidemia de gripe se presentó en todo el país. Cuatro Hermanas debieron guardar cama como consecuencia de esta enfermedad. La Hna. Mercedes padeció de una tos crónica que causara su muerte seis años después. La Hna. Antolina reflexiona: "No estábamos aisladas, teníamos la simpatía y la asistencia de toda la población de Goya...".

Un hecho positivo se produjo antes de fin de año: la Srta. Javiera Díaz Colodrero y Rubio, consciente del esfuerzo realizado por el escaso personal existente en el colegio, se presentó ante la Hna. Rosa y le entregó un donativo de $3.000 nacionales para financiar la venida de otras seis religiosas desde Tarragona. La Superiora Madre General dispuso el envió de un segundo contingente de Hermanas.

El curso escolar se inició el le de marzo de 1898. El 19 de ese mismo mes y año se produjo el arribo de las nuevas Hermanas:

María del Corazón de Jesús, Pou Antic Joaquina del Carmen, Soliva Bergua María de San Benito, Jansá Martorell Luisa de la Providencia, Rubio Romero Carmen de la Resurrección, Rué Güell Leontina del Santísimo, Mur Blanch

Este incremento de personal permitió abrir nuevos cursos de manualidades y de adorno e hizo que, según expresión de la Hna. Amotina, "se pudiera hacer mucho más que en los años anteriores".

Transcurrieron dos años. En 1901 la Madre Superiora General Teresa Font pidió que dos religiosas regresaran a España. Fueron elegidas las Hnas. Emilia y Magdalena, quienes emprendieron viaje en febrero del año siguiente (1902). Al finalizar ese año, el 3 de diciembre, falleció la Hna. María Pou Antic, de 54 años de edad. "Todas quedamos consternadas -escribe la Hna. Antolina-, sumidas en profunda tristeza. Sólo quedamos nueve Hermanas". Casi un siglo después la Hna. Teresa Paseiro reflexiona, refiriéndose a este hecho: "Antes de los diez años de la llegada a América de las Carmelitas Misioneras Teresianas, una Hermana ofrenda su vida en suelo argentino, la primera semilla misionera que recibe la tierra de la Provincia de Corrientes que, a los pocos años, comenzó florecer en vocaciones para el Carmelo misionero teresiano".

Transcurrió el año 1903, con la única novedad del regreso de la Hna. Mercedes el día 2 de febrero, acompañada de la Hna. María, a España. Mercedes, muy quebrantada ya su salud, murió en VendrelL Quedaron siete Hermanas en Goyo.

El 4 de junio de 1904 arribaba a Goya, en reemplazo de la Madre Rosa, la Madre Inocencia de la Trinidad, Garulo Mora, junto con las Hermanas Francisca del Carmen y Josefa de Jesús.

Respecto a la personalidad de la Madre Inocencia, la Hermana Teresa Paseiro escribe: "Esta Madre, religiosa de relevantes dotes humanas, marcará un hito en la historia congregacional en América y España". Efectivamente, ella estuvo a cargo de la Dirección de importantes colegios de la Congregación, fue Superiora de la Casa Madre en 1899, Delegada de la Superiora General para los Asuntos de América, Superiora General de la Congregación. Pero quizás haya sido el impulso de expansión congregacional lo más destacado de su vocación.